Prepararse para la lactancia en el embarazo

Seguimos con los consejos que nos estaba dando Almu, asesora de lactancia en Amarmantando, con este segundo (y último) post (aquí puedes ver el primero) sobre cómo prepararse para la lactancia en el embarazo, porque más vale prevenir, que curar 😉

¿Cómo prepararse para la lactancia en el embarazo?

 Los pechos no son barriles que se llenan y cuya leche se acaba llegado cierto momento. Es verdad que cuando pasa mucho tiempo entre tomas se puede acumular leche en ellos, pero cuando el bebé empieza a mamar se sigue produciendo leche mientras el bebé mame. A veces se oye aquello de: no sé si se acabó la leche y por eso se quedó con hambre. Si sigue con hambre, el bebé seguirá succionando y se seguirá produciendo leche. Nuestros pechos son inteligentísimos. De hecho, pasado un tiempo que puede rondar como los tres meses, tus pechos no tendrán el aspecto de los de una mamá recién parida, porque afortunadamente la lactancia se habrá regulado e incluso aparecerá la sensación de que los pechos están blandos. ¡Nada que ver con cómo se ponían semanas atrás! Pues eso tampoco es indicador de que no se produzca leche, ya que como hemos dicho los pechos no son barriles, sino grifos, que producirán la leche necesaria cuando el bebé tenga necesidad de ella.Prepararse para la lactancia en el embarazo

Este momento sobre los tres meses coincide con una de las crisis de crecimiento, en la que el bebé parece que se enfada y no quiere mamar, y eso, unido a que la madre siente sus pechos blandos hace que muchas mujeres lleguen a la conclusión de que ya no son suficiente para alimentar a su hijo, lo que puede llevar a un final de la lactancia. Pero como ya sabes que esto puede pasar, si te ocurre sabrás controlar la situación y superarla.

Además de esta crisis de los tres meses, hay que tener en cuenta las que pueden aparecer entorno a los 17-21 días y a las seis-siete semanas. También son conocidas como brotes de crecimiento y básicamente lo que son es unos períodos en los que se regula de nuevo la producción de leche según las necesidades del bebé, que parece que demanda más de lo que viene siendo habitual y, a veces, (como en la de los tres meses) que se enfada con la teta. Son unos días de locura, pero tal y como llegan, se van.

Si tenemos muy claro que queremos darle el pecho a nuestro bebé es importante evitar que, durante la estancia hospitalaria, le den un par de biberones de refuerzo porque “el calostro no es leche y no le llena“. El calostro es el primer tipo de leche que produce una mujer y es suficiente para los primeros días de vida. Entre otras cosas tiene una cantidad de defensas enorme comparado con la leche madura que llegará unas semanas después, y es por eso que lo llaman la primera vacuna y también oro líquido. Pero esto es así porque es lo que el bebé necesita en ese momento. Y con eso le sobra y le basta. Los primeros días no producirás 100ml de calostro, entre otras cosas porque el tamaño del estómago del bebé es muy pequeño y necesita menor cantidad. Seguro que ya conoces esta comparativa:Prepararse para la lactancia en el embarazo

E irás produciendo más leche a medida que tu bebé se vaya enganchando y estimulando el pecho, y su estómago creciendo. Pero cada biberón que tome es un rato menos que está en tu pecho, de modo que no lo estimula y por tanto el pecho, que es muy listo, piensa que no hay bebé que alimentar, y por tanto no produce más. Pero es que además de esto, todo parece indicar, según las últimas investigaciones, que la administración de uno o dos biberones a bebés que luego van a seguir con lactancia materna exclusiva, puede ser un factor determinante para provocar una alergia a la proteína de la leche de vaca.

Aquí quiero aclarar que no tiene nada que ver con la intolerancia a la lactosa. De hecho la leche materna también contiene lactosa y los bebés alérgicos a la proteína de la leche de vaca no tienen ningún problema en tomarla. La reacción alérgica se produce al entrar en contacto con las proteínas específicas que tiene la leche de vaca. Es cierto que la mayoría de estas alergias se superan en los primeros años de vida, pero no es menos cierto que la alimentación se vuelve un quebradero de cabeza mientras el peque es alérgico. ¿Os habéis parado a mirar la cantidad de cosas que llevan leche? Por ejemplo algunos embutidos… pero este es solo un ejemplo. Paraos un rato a mirar etiquetas en la próxima compra que hagáis, y os vais a quedar alucinadas.

Es importante tener presente que el pecho se da a demanda del bebé. Lo que él pida. No es cada tres horas 10 minutos de cada pecho, no. Cuando él lo pida y hasta que él se suelte. A continuación se le ofrece el otro pecho y puede querer o no. Hay niños que en cada toma maman de ambos pechos y otros que con uno se quedan a gusto. Eso no es ningún problema. Como os decía antes, el estómago del bebé es muy pequeño: se llena muy rápido e igual de rápido se digiere, y por eso no es raro que los primeros días pidan mamar muy frecuentemente. De hecho, ojo si los peques no piden comer durante largos períodos, porque se puede crear un círculo vicioso: bebé que se debilita y no tiene fuerzas para pedir mamar… y se sigue debilitando. Además, como ya dijimos, es la succión del bebé lo que estimula la producción de leche, y si está muchas horas sin mamar, la madre no producirá la cantidad de leche adecuada para tener bien alimentado a su bebé. Así que ya sabéis: el pecho es a demanda. Dejad el reloj de lado si queréis tener una lactancia satisfactoria.Prepararse para la lactancia en el embarazo

La falta de leche que muchas personas nos quieren hacer creer que es tan frecuente (¡anda que no lo habréis oído veces!: no tenía leche, como quien se coge un trancazo), no lo es. Sólo hay algunas pocas patologías y problemas que realmente pueden hacer que una mujer sufra de hipogalactia real, es decir, que no produzca suficiente leche: síndrome del ovario poliquístico (no ovario poliquístico, no confundirlos, aquí tenéis la diferencia entre ambos), alteraciones del tiroides que no han sido controladas, haber sufrido una hemorragia severa en el parto, cirugías mamarias o la ya comentada hipoplasia mamaria.

Una herramienta realmente útil durante vuestra lactancia es la web de e-lactancia, ya que desgraciadamente aún hay muchos profesionales que no están formados en lactancia materna, y en seguida ven un problema el mandarte un determinado fármaco si das el pecho y te recomiendan destetar. No son tantos los medicamentos desaconsejados durante la lactancia, y si lo están es muy posible encontrar una alternativa que sea segura durante la lactancia. Esta información la podemos encontrar en e-lactancia, que es una web creada y mantenida por pediatras, que alberga información sobre un sinfín tanto de medicamentos como de otro tipos de sustancias que se puedan ingerir, como vino, café o infusiones. Tiene un buscador en el que puedes introducir ese medicamento que no te produce confianza, y te dará información sobre si afecta a la producción de leche o al bebé, y en caso de no poder tomarlo te sugerirá alternativas seguras. Mi consejo es que consultéis todo lo que os receten, porque es una web de total confianza, incluso recomendada a nivel internacional.Prepararse para la lactancia en el embarazo

Y ya que estamos, ojo con las infusiones y hierbas, porque el que algo sea natural no quiere decir que sea bueno. Por ejemplo, la menta poleo está totalmente desaconsejada en la lactancia. Y ojo con el hinojo, al que le ocurre tres cuartos de lo mismo y sin embargo aparece como ingrediente en infusiones recomendadas para quitar los gases a los bebés… ¡Una locura!

Aprovecho para deciros que la alimentación de un bebé, según recomiendan la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría, es de leche exclusivamente hasta los seis meses (si es lactancia materna, fenomenal. Y si no, leche de fórmula. Pero solo leche), es decir, ni agua ni infusiones raras. Y hasta el año es el alimento principal. El resto de alimentos es, como su propio nombre indica, alimentación complementaria, para que vayan conociendo sabores y texturas, pero no para que sean su fuente fundamental de alimentación.

Creo que he recorrido los puntos más importantes y los mitos más habituales. Pero seguid leyendo, seguid informándoos, para que podáis decidir libremente qué queréis hacer con vuestra lactancia, no porque alguien os haya contado una milonga que os lleve a tomar una decisión basada en algo totalmente falso. Los comienzos pueden ser duros, pero hoy en día hay muchas asociaciones y grupos de apoyo. No estás sola, y todo es más fácil con alguien la lado. No dudes en buscar ayuda si la necesitas.

¡A disfrutar de tu bebé y de tu lactancia!

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